Las artes son doble profesión, y la actuación es la que te hace vivir el
doble: te permite sobrevivir y a la vez ser parte de este mundo", dice
Leonardo Torres. Desde hace 4 años dirige el taller de formación actoral y, a
partir de mayo de este año, estará a cargo del nuevo Conservatorio destinado a
profesionalizar a quienes decidan comprometerse con el trabajo de ser actor,
buscando la necesidad de que el actor también se forme, no sólo en la parte de
dramaturgia, sino también en voz, expresión corporal e historia. Currícula de
dos años demandada, en parte, por los propios alumnos.
Como profesor, Leonardo Torres sostiene que ha
aprendido a tener mucha paciencia. “He aprendido que uno puede tener un
resultado en mente, pero de nada sirve si no sabes hacer que las personas
lleguen a ese resultado. He aprendido a contemplar el error como una parte del
aprendizaje tan amable como los aciertos. Por eso es bueno que existan talleres
de actuación, escuelas y conservatorios como el nuestro”. Dicho conservatorio, además,
tiene la ventaja de permitir a los alumnos trabajar de día, estudiar de noche y
aprovechar los sábados, pues el horario de clases lo permite.
"Un actor descubre aquello que es, que no es y
que podría llegar a ser. En ese sentido, estudiar actuación como una profesión
hace que el crecimiento sea integral", sostiene Torres, quien sigue
especializándose en técnicas americanas de actuación realista como la de Stella
Adler. "En Lima prima el antimétodo, y por eso me parece que el
conservatorio aporta su granito de arena. Porque el método no ha muerto, y sí
es posible reproducir las condiciones emocionales, sensoriales y psicológicas
de un personaje en escena. El antimétodo es ponerte una máscara. Y lo
importante es decir la verdad. Para eso se estudia".
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