jueves, 27 de octubre de 2016

Sencillo, exigente consigo mismo, este consagrado actor, comenzó su carrera siendo niño en el Grupo Escénico Infantil de la Radiodifusora Nacional de Colombia, hoy Señal Radio Colombia. Hijo del actor de radio, teatro, televisión y cine, José Antonio Muñoz “Muñocito”, le siguió los pasos hasta ser actualmente una de las figuras más representativas de la escena colombiana – “de niño para mí, era muy difícil imaginar hasta donde iba a llegar en esta difícil y exigente profesión, pero ya mi vida estaba marcada por la actuación, primero en la radio y en el teatro y luego en la televisión y el cine; tenía la expectativa de hacer muchas cosas pero nunca imaginé que llegaría a ser un actor tan reconocido por los colombianos y tan querido y admirado”– comentó.
Aunque hoy es uno de los actores de la televisión colombiana con mayor renombre en el país en sus inicios se resistió a ser actor de telenovelas – “venía haciendo radio y televisión de alta calidad con Bernardo Romero Lozano, que adaptaba las grandes obras de la literatura universal, incluidas las tragedias griegas. La televisión en aquel momento era básicamente cultural y las telenovelas que llegaban de otros países eran consideradas como un género menor, sin ningún rigor, lacrimógenas pero eso sí, muy populares. Más adelante me di cuenta que el género en Colombia se hacía con mayor calidad, con temática social y hasta con humor inteligente y poco a poco fui entrando al mundo de las telenovelas”.
En su larga trayectoria ha actuado en exitosas obras de teatro en Colombia, México, Guatemala, Venezuela, Ecuador, Panamá y Estados Unidos. Tiene en su haber más de veinte películas de largo metraje colombianas, venezolanas, mexicanas, italianas y coproducciones con España y Francia. Fue miembro principal de la junta directiva del Instituto Distrital de Cultura y Turismo, Senador de la República, Comisionado de Televisión y desde hace cuatro años Presidente Honorario del Festival Internacional de Cine de Santander.
El actor de San Tropel, Caballo Viejo, Pero sigo Siendo el Rey, Calamar y tantas otras, habla sobre la evolución de la televisión nacional y de los actores; comenta “que todo lastimosamente, se ha vuelto ligero, que ahora a una reina de belleza, o a un joven apuesto, por su figura y con cuatro clases de actuación, se les empieza a llamar actores; ellos pueden hacer personajes que estén dentro de su perfil, que sean ellos mismos con otros nombres pero que no necesiten hacer mucho esfuerzo.
(estereofonico, 2015)


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